Archivado en: PeNsAnDo | Etiquetas: felicidad, infelicidad, indignacion, despecho
Haciendo alución a García Marquez y su historia de las prostitutas tristes, me atrevo analogamente a crear su alterego
Empezaré por destruir la ilusión que nos creamos al conocer a alguien, luego tomamos a ese alguien lo introducimos en una licuadora con afiladas puntas y damos paso al licuado por tres años y un mes, luego el producto lo sacamos, colocamos en un recipiente para hornear, agregamos restos de otra persona, un poco de cenizas ajenas y dos piscas propias; para obtener un sarcofago que ninguna otra persona ha podido y quizas no podrá llenar.
Ahora que ya tenemos eso, podemos tomar, una o dos mujeres, que por cada año me he encontrado, lo multiplicamos por mi edad y resulta que no son muchas, de ese resultado restamos las que han sido una historia feliz, pues empieza a bajar la cifra, quitamos de ese selecto grupo las que han sido simplemente inalcanzables y al final no queda nada.
La cuestion aqui, se remite muy dentro de este autor, el cual, sin exito alguno, ha trato de alcanzar la cima en varias mujeres de varios tipos y de distintas alturas; resultando siempre, tirado en el suelo frente a tremenda montaña intimidado por la repetida cadena de fracasos que acontecen día a día, en todo lugar, en todo acto.
Al final de todo, la reflexión del Gabo, no viene al caso casi, en forma simple, solo fue un decir irónico, así como mi vida es regularmente, donde cuando deja de serlo es una sorpresa o una excepción a la regla.
Aún no hay comentarios por mucho
Deja un comentario
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>