Archivado en: PeNsAnDo | Etiquetas: felicidad, infelicidad, indignacion, despecho
Haciendo alución a García Marquez y su historia de las prostitutas tristes, me atrevo analogamente a crear su alterego
Empezaré por destruir la ilusión que nos creamos al conocer a alguien, luego tomamos a ese alguien lo introducimos en una licuadora con afiladas puntas y damos paso al licuado por tres años y un mes, luego el producto lo sacamos, colocamos en un recipiente para hornear, agregamos restos de otra persona, un poco de cenizas ajenas y dos piscas propias; para obtener un sarcofago que ninguna otra persona ha podido y quizas no podrá llenar.
Ahora que ya tenemos eso, podemos tomar, una o dos mujeres, que por cada año me he encontrado, lo multiplicamos por mi edad y resulta que no son muchas, de ese resultado restamos las que han sido una historia feliz, pues empieza a bajar la cifra, quitamos de ese selecto grupo las que han sido simplemente inalcanzables y al final no queda nada.
La cuestion aqui, se remite muy dentro de este autor, el cual, sin exito alguno, ha trato de alcanzar la cima en varias mujeres de varios tipos y de distintas alturas; resultando siempre, tirado en el suelo frente a tremenda montaña intimidado por la repetida cadena de fracasos que acontecen día a día, en todo lugar, en todo acto.
Al final de todo, la reflexión del Gabo, no viene al caso casi, en forma simple, solo fue un decir irónico, así como mi vida es regularmente, donde cuando deja de serlo es una sorpresa o una excepción a la regla.
Nostalgico, de inicio a fin, ahora los vientos me trajeron de vuelta palabras sabias y romanticas de hace mucho.
hoy los vientos me recordaron friamente, aquella noche frente a tu casa, los dos hablando de nosotros, de lo que deberia ser y tu con tus repuestas tontas,
Lo recuerdo como si fuera ayer, mas con los vientos, podria manejar directo a tu casa en este momento, aparcar frente, ver al lado del pasajero y ver tu rostro, a media luz de luna, tus ojos grandes y humedos.
El viento me trae de vuelta, tu imagen, frente a mi puerta, con tu pantalon blanco y tu blusa de rayitas rosas, quitandote los lentes y diciendome ese clasico “hola” en tonos bajos, pero que me causaba tal satisfaccion.
Simplemente, el mes, me recuerda que en 30 dias, tu estarias en mi escritorio, esperandome, con un ramo de flores silvestres, que yo detesté por no ser rosas rojas; pero aun asi, tenian mucho cariño y duraron mucho, las cuidé como si fueras tu en un ramo de 30 veces tu cara, tus ojos, tus sonrisas y muletillas.
Te recuerdo, ofrecida y audaz, me casaste como una liebre, pero como si estuviere bañado en aceite de oliva, me resbalé de tus manos, en contra de mi voluntad pero lo hice; el pánico escénico no siempre me ayuda y así fue contigo.
El viento me suspira tu nombre, fuerte presiona la herida que dejamos, donde ya casi no duele o que por momentos aun ni recuerdo; estas alla afuera en algun lado, con un par de años mas, pero yo te recuerdo niña y con esa mirada tan tuya.
erbutco, ¿que me hacés?, ¿ será que esto me fortalece o me hunde ?, ¿ será que si yo pienso esto ella también?, ¿ será que dejo de preguntarte? o quizas mejor me resigno a que mientras mi vida dure, muchos erbutco vendran y algun dia de esos tantos, ya no este aqui escribiendo o recordando solo;
Archivado en: Viviendo | Etiquetas: adios, amor, carnal, depresion, desamor, desdicha, despecho, humana, miss you, poema, relacion, sexual, triste
Es que si en realidad, las cosas fueran como deberian ser yo no tendria por que estar aqui y tu mucho menos haber sufrido a costas mias.
la vida no siempre nos pone donde debe y nosotros no siempre vamos donde debemos, siempre nos deviamos, tomamos rutas alternas o nos perdemos en el camino.
Harto me encuentro ya, de caminar solo, pero fue mi decision, preferi hacerte sufrir antes que en este momento; entre mas alto volabamos mas alto ibamos a caer… asi que espero algun dia lo entiendas.