La vida nunca volvio a ser igual


las mujeres tristes de mi vida
Octubre 2009, 22, 12:15 am
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Haciendo alución a García Marquez y su historia de las prostitutas tristes, me atrevo analogamente a crear su alterego

Empezaré por destruir la ilusión que nos creamos al conocer a alguien, luego tomamos a ese alguien lo introducimos en una licuadora con afiladas puntas y damos paso al licuado por tres años y un mes, luego el producto lo sacamos, colocamos en un recipiente para hornear, agregamos restos de otra persona, un poco de cenizas ajenas y dos piscas propias; para obtener un sarcofago que ninguna otra persona ha podido y quizas no podrá llenar.

Ahora que ya tenemos eso, podemos tomar, una o dos mujeres, que por cada año me he encontrado, lo multiplicamos por mi edad y resulta que no son muchas, de ese resultado restamos las que han sido una historia feliz, pues empieza a bajar la cifra, quitamos de ese selecto grupo las que han sido simplemente inalcanzables y al final no queda nada.

La cuestion aqui, se remite muy dentro de este autor, el cual, sin exito alguno, ha trato de alcanzar la cima en varias mujeres de varios tipos y de distintas alturas; resultando siempre, tirado en el suelo frente a tremenda montaña intimidado por la repetida cadena de fracasos que acontecen día a día, en todo lugar, en todo acto.

Al final de todo, la reflexión del Gabo, no viene al caso casi, en forma simple, solo fue un decir irónico, así como mi vida es regularmente, donde cuando deja de serlo es una sorpresa o una excepción a la regla.



Llegando a la nada.
Octubre 2007, 15, 9:07 pm
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Pues ha llegado el momento, en que simplemente, siento que me desvanezco lentamente; puedo percibir como el telefono suena menos, la gente deja de verme y hasta incluso los animales dejan de percibir que estoy ahi.

No se, si será, por momentos que todo esto sucede, o a que se deba la crisis de atención que sufro; pero la simple cotidianidad es tan dolorosa como caminar sobre clavos, y hasta el viento se vuelve tan pesado, que se me dificulta el caminar en contra de él.

La misma canción, no para de sonar; si no la escucho en el radio mi cabeza se encarga de ponerla una y otra vez; hasta tal punto de que sin ella en mente no puedo estar bien, y si por alguna razón o motivo la saco de mi cabeza por un instante; al caer en cuenta, corro con los oidos hambrientos de escucharla una y otra vez mas.

Que desdicha, que lástima, que idiotez.

¿Será que todo esto vale la pena ?